Artículo: Netiqueta y Soft Skills: Mejorando la competencia digital del alumnado | Cedec

Artículo: Netiqueta y Soft Skills: Mejorando la competencia digital del alumnado | Cedec

Estamos inmersos en un proceso continuo de mejora de las competencias digitales del profesorado, competencias imprescindibles para facilitar el proceso de aprendizaje del alumnado en la sociedad del conocimiento. El Marco de Referencia de la Competencia Digital Docente (DigCompEdu) recoge, entre otras, en su área 6, las competencias pedagógicas específicas que los docentes necesitan para que el alumnado adquiera y desarrolle su competencia digital para ejercer una ciudadanía activa, responsable y crítica. La LOMLOE establece ocho competencias clave para enfrentarse a los retos del siglo XXI y una de ellas es la Competencia Digital que implica el uso seguro, saludable, sostenible, crítico y responsable de las tecnologías digitales para el aprendizaje, para el trabajo y para la participación en la sociedad, así como la interacción con estas. La situación generada a raíz de la pandemia, en la que pasamos de una enseñanza presencial a otra online, tanto de manera síncrona como asíncrona, evidenció la imperante necesidad de que el alumnado adquiriera y mejore unas competencias digitales básicas para poder seguir aprendiendo. Muchas han sido las iniciativas de formación para el profesorado en materia de competencia digital desde entonces, pero hemos de preguntarnos si hemos formado al alumnado, tanto para el uso de la tecnología que se le requiere en el aula, como para el uso como ciudadano responsable. Dando por supuesto las premisas previas de que el profesorado tenga la competencia digital suficiente, sepa enseñarla y tenga experiencia en el uso de las tecnologías en el aula, debemos preguntarnos si el alumnado tiene la competencia digital que se le presupone: como por ejemplo saber enviar un email correctamente (entiéndase también un mensaje por la plataforma educativa que esté utilizando), si es capaz de hacer una búsqueda de información e identificar fake news, si tiene conocimientos de ofimática básica, si sabe los códigos específicos de la comunicación en red, etc. La necesidad de formar a los estudiantes sigue latente a pesar de la relación que éstos tienen con la tecnología y su rapidez en el aprendizaje de manejo de dispositivos; es necesario definir el PLE (Entorno Personal de Aprendizaje) del alumnado e incluirlo en los Proyectos de Educación Digital de los centros educativos donde se reflejen las competencias, actitudes, aptitudes y conocimientos que debería tener el alumnado en el medio digital, tales como: Conocimiento básico de las TIC: El alumnado debe tener un conocimiento básico de las herramientas y dispositivos digitales, así como de las aplicaciones y programas que se utilizan en el aula. Habilidades para buscar información en la red de manera eficaz, evaluar su fiabilidad y utilizarla de manera apropiada. Habilidades para crear y compartir contenido digital, como documentos, presentaciones, videos y diseños, y compartirlos adecuadamente. Habilidades para colaborar con otras personas a través de herramientas digitales, como plataformas de colaboración en línea, y habilidades para comunicarse de manera eficaz utilizando diferentes medios digitales. Habilidades para el pensamiento crítico: El alumnado debe ser capaz de analizar y evaluar la información que encuentra en la red, identificando su fiabilidad y relevancia para poder analizarla con rigor. Habilidades para un uso ético y responsable de las TIC respetando las normas esenciales sobre el uso de la información y el respeto a la privacidad de los demás (conocimiento básico de protección de datos) Habilidades para aplicar sus habilidades y conocimientos en situaciones reales resolviendo problemas y realizando tareas específicas. Hace ya tiempo que pasamos de las TIC (Tecnologías de la Información y Comunicación) a las TAC (Tecnologías del Aprendizaje y Conocimiento), pero la tecnología y el uso que se hace de ella sigue en constante evolución, de ahí que en el ámbito educativo también se hable de TEP (Tecnologías para el Empoderamiento y Participación) y cada vez más de TRIC (Tecnologías de la Relación, la Información y Comunicación), por el uso que se hace de la tecnología, aspecto muy evidente en el alumnado. Centrándonos en el concepto TRIC, como educadores, debemos tener en cuenta la netiqueta y las soft-skills. Tenemos un papel fundamental para formar al alumnado en un mundo cada vez más conectado en el que debemos considerar también su Competencia personal, social y ciudadana en el medio digital. La netiqueta o educación en la red es un conjunto de normas de comportamiento en internet y en las redes sociales basados en los principios de respeto y privacidad, aspectos clave en el aspecto relacional, y que no solo tiene en cuenta la “buena educación”, sino que también considera aspectos característicos de la “comunicación digital”. Algunos de los aspectos básicos de la netiqueta para el alumnado son: Respeto a los demás: El alumnado debe aprender a respetar las opiniones y los derechos de los demás, solicitando permiso antes de publicar información sobre otras personas, manteniendo una actitud adecuada hacia el resto y evitando siempre cualquier forma de acoso, intimidación o conducta que pueda herir a otras personas. Privacidad: Un pilar básico es que el alumnado sepa proteger su privacidad y la de los demás en la red, evitando compartir información personal y confidencial con desconocidos, así como evitando compartir la información de otras personas sin su consentimiento. Veracidad de la información: Es necesario que aprendan a valorar la veracidad de la información que encuentran en Internet y que reciben por diversos canales de comunicación como las redes sociales evitando difundir información falsa o engañosa. Uso legal: El alumnado debe aprender a utilizar internet de manera legal, compartiendo contenido respetando siempre los derechos de autor y las normas relacionadas con el uso de la información de internet. Comportamiento en la red: El respeto es fundamental; imprescindible comportarse de manera apropiada y educada en línea, evitando el uso de lenguaje ofensivo y el ciberacoso. Además, el alumnado tiene que conocer los códigos específicos de cada canal de comunicación respetando normas comunes, como por ejemplo que el uso de mayúsculas puede interpretarse como gritos o saber qué es el spam. Responsabilidad: El alumnado tiene que ser consciente de la responsabilidad de sus acciones en la red, entender que lo que escribe, publica o comparte en línea puede tener consecuencias. Derechos: También es importante que el alumnado conozca sus derechos en la red (intimidad y privacidad son los básicos), así como los diversos canales de denuncia a su disposición ante la vulneración de los mismos. Múltiples son los recursos que tenemos a nuestro alcance gracias a la red para transmitir estas premisas básicas de etiqueta a nuestro alumnado, por ejemplo los enunciados de Pantallas Amigas, las actividades de primaria y secundaria de la Consejería de Educación de la Junta de Extremadura en su Foros Nativos Digitales, o la publicación del Instituto Nacional de Ciberseguridad (INCIBE) en su Programa de Jornadas Escolares sobre “Comportamiento en Línea“. Sumando a la formación integral del alumnado y a su competencia digital tenemos que tener presentes las ahora llamadas “soft skills” o habilidades blandas que son el conjunto de habilidades intra e interpersonales (competencias personales y sociales) necesarias para desenvolverse de forma adecuada en el entorno, ya sea académico, social, personal y/o laboral.

Fuente:

https://cedec.intef.es/netiqueta-y-soft-skills-mejorando-la-competencia-digital-del-alumnado/

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